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San José, Costa Rica - Lunes 14 de Octubre del 2019 - 4:50 PM

Yaimé Pérez, de la psicóloga al título mundial

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(AFP) – A Yaimé Pérez siempre le traicionaban los nervios en las grandes citas, lo que le llevó a acompañar el trabajo físico con sesiones con una psicóloga. Los frutos por fin llegaron en una temporada 2019 espectacular, que culminó este viernes con el oro mundial.

Siguiendo el consejo de su entrenadora, Hilda Elisa Ramos, la joven santiagueña de 28 años decidió combatir sus inseguridades, aprender ejercicios de control de la ansiedad y encontrar un punto de equilibrio con el que combatir los momentos de bajón anímico.

Una de las claves: lograr un buen lanzamiento a la primera, para tranquilizarse desde el principio y liberarse de la obligación de reaccionar. Una estrategia para no ir contracorriente.

Yaimé Pérez vivió uno de sus días más duros de su carrera deportiva en el Mundial de Pekín, hace cuatro años.

Llegaba como firme candidata a medalla y estuvo muy cerca de conseguirlo, en una final que ganó su compatriota Denia Caballero, plata este viernes en Doha, y en la que ella acabó en la cuarta posición.

A su paso por la zona mixta del estadio Olímpico de la capital china, justo después de esa final, fue requerida por los periodistas para hacer declaraciones, ella se detuvo, intentó varias veces articular palabra, se puso a llorar y se fue, incapaz de pronunciar ninguna palabra.

“La vida me ha arrancado lágrimas, más no ha logrado borrarme la sonrisa. La vida me ha roto el corazón, más no ha conseguido partirme el alma. La vida me ha quitado una que otra ilusión, más no consigue quitarme los sueños”, se lee en una de las imágenes que compartió en su cuenta de Facebook.

– “La Rusa” –

Su historia empezó como la de tantos otros niños cubanos que sueñan con entrar en una de las estructuras que permiten crecer hacia el deporte de competición.

Su madre la llevó al centro deportivo, pero en un primer momento para que fuera corredora.

En el atletismo compaginó al principio tres disciplinas (100 metros, lanzamiento de bala, lanzamiento de disco), hasta que llegaron los años de cadete y los técnicos vieron en ella más virtudes para ser discóbola.

“La Rusa”, como le llaman cariñosamente, obtuvo su primer gran éxito cuando con 19 años se proclama campeona mundial júnior en Moncton (Canadá).

Su debut en una gran competición de mayores fue en 2012 en los Juegos Olímpicos de Londres, donde se quedó en la ronda de calificación.

En el Mundial de Moscú-2013 entró en su primera gran final, acabando undécima de las doce de la ronda decisiva, y su cuarto puesto mundial de Pekín-2015 le dejó con la miel en los labios.

En los Juegos de Rio-2016 volvió a ser derrotada por la presión de las grandes citas y no llegó a la final después de tres nulos.

Fue entonces cuando empezó de una manera más en serio el trabajo psicológico.

En el Mundial de Londres-2017 también se quedó en cuarto lugar, pese a haber sido la mejor del año hasta ese momento.

Pero ya se habían sentado los pilares del edificio.

“No me afecta la presión. He trabajado psicológicamente para estar enfocada en mi objetivo. Lo que piensa la gente yo no tengo que estar pendiente”, había dicho la propia Yaimé Pérez esta semana en una entrevista con la AFP en Doha.

Llegó así el ansiado oro mundialista, conseguido entre la consulta de la psicóloga y el círculo de lanzamientos.

dr/iga