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San José, Costa Rica - Miercoles 21 de Noviembre del 2018 - 10:20 AM

Sufrimos de incompetencia arbitral acompañada de consentimientos

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Columna de opinión: Punto ciego

Esta jornada varios de técnicos decidieron sacar tiempo en las conferencias para reclamar por ello. Así que, sin intención de darle la razón a alguno de ellos, pero sí es cierto, el arbitraje de Costa Rica es mediocre y no se les mide a todos por igual.

Es extraño y me genera gran incertidumbre el por qué siempre son los mismos réferis los que son designados para los juegos más importantes. No pueden excusarse en que es por la experiencia, porque hacen desastres en esos cotejos y ahí siguen siendo premiados.

Lo digo con nombres; Juan Gabriel Calderón no parece tener la capacidad de controlar situaciones de alta intensidad, o al menos así lo demostró en el juego Alajuelense-Limón, porque apenas se dio un encontronazo él en lugar de actuar se quedó de lado y “solucionó” todo de la forma más salomónica, con una amonestación por bando.

Y si retrocedemos un poco, justamente al clásico anterior, Ricardo Montero tuvo un desastre entre sus manos. En ese momento el central dejó que Kevin Briceño detuviera un balón con sus manos fuera del área, acabó el primer tiempo en una acción de peligro, se le escapó un golpe fuerte de Cabral a McDonald, y lo que debería asustarnos es que él es el mejor del país, o eso dice el reciente Mundial en su currículum.

En otro caso de la anterior jornada, Henry Bejarano tampoco lo hizo bien en el partido San Carlos-Cartaginés, como mínimo no pitó un penal.

Se viene clásico nacional el próximo fin de semana y aquí estoy exponiendo las falencias y ridículos de 3 de los consentidos del arbitraje nacional.

Sí consentidos, muy consentidos, porque en los últimos 5 clásicos ellos son los que han impartido “justicia”.

¿Con qué sorpresa nos saldrán para el domingo?

Pero ni hablemos finales, porque solo Bejarano y Montero se reparten 4 de las últimas 6, y esto me deja sorprendido, porque se supone no hay preferencias, pero ellos tampoco son siempre los mejores.

Si estamos exigiendo constantemente a los futbolistas por un buen nivel, que de malo tiene que reclamemos por unos árbitros competentes.

Tampoco seamos ilusos de creer que con el VAR todo se soluciona, porque si muchas veces hemos apreciado que no hay diademas para comunicarse en los compromisos, cómo podemos pedir monitores para el video asistente.

No debemos decir que nuestro fútbol es profesional cuando tenemos árbitros que no son capacitados de una manera acorde a la realidad, pero cómo van a ser bien preparados si la remuneración que perciben no es suficiente como para dedicarse solo a eso.

Lo anteriormente manifestado es la opinión del periodista y no tiene relación alguna con la línea editorial de este medio.