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San José, Costa Rica - Martes 12 de Noviembre del 2019 - 5:17 AM

Shirley Cruz y el amor a la Liga

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¿Por dónde empezar cuando te sientes así? Estoy realmente realizada de poder llegar a defender la camisa del equipo que amo, el club que hemos apoyado toda la vida, porque desde niña el paseo familiar del fin de semana era venir a La Catedral, a sentarnos en popular y disfrutar de buen fútbol, sin espacio para lujos, bien desayunados desde la casa para no antojarse de un pastel o un patí, había que ahorrarle a papi el gasto de traernos a todos.

Los domingos era el día que más temprano me levantaba, la ansiedad de estar en la cancha me hacía ser la primera en estar lista, con la rojinegra pegada al pecho y la bandera cubriéndome la espalda, era mi día sagrado y hasta el día de hoy lo sigue siendo.

En el Morera Soto me enamoré del fútbol, mientras pateaba una caja de jugo en los pasillos me imaginaba tirando una pared en media cancha, cobrando un tiro libre en un clásico o celebrando un gol frente a la popular, frente a mi familia, frente a mi gente.

Porque eso es la Liga: Su Gente, estuve más de 10 años en Europa y seguía sintiendo su calor, me acostaba tarde por ver los partidos y sufría las derrotas como si fuera yo la que estuviera en cancha y en las victorias….de las victorias les pueden hablar mis vecinos en Lyon o París, los que me escuchaban gritar como una loca, principalmente si eso implicaba ganarle una apuesta a mis amigos morados.

Volví al país para retirarme, para dedicarme a los estudios y darme un tiempo para mí, quizá en el proceso dar mis últimas batallas con la selección, ayudarlas en el Panamericano y Preolímpico y disfrutar esa sensación por última vez, pero una llamada cambió todo.

Decirle que no a La Liga es como decirle que no a mi mamá, rechazar mis creencias y darle la espalda a mi familia. Se lo debía a ellos, me lo debía a mí.

Así que acá estoy con la misma ansiedad que me daban los domingos de fútbol en la Catedral, lista para devolverles en la cancha un poquito de lo mucho que ustedes me han dado.