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San José, Costa Rica - Lunes 14 de Octubre del 2019 - 4:33 PM

Pongámonos serios con la Sele

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La afirmación mayoritaria es que la Selección Nacional de Futbol mejoró su accionar frente a España. Tienen razón los que piensan de esa manera. Pero, ¿en qué se mejoró?

Me respondo a mí mismo. En la entrega, las ganas, en el músculo. ¿Y en el manejo de conceptos futbolísticos? Muy poco o nada.

Es muy interesante cómo todos empujan a la Selección a seguir las huellas de lo hecho en el pasado mundial. Se escuchan casi súplicas por retomar la línea de cinco defensores, dos recuperadores (con uno mixto), dos volantes  por fuera y un jugador en punta como la solución a mejorar.

Paulo Wanchope, director técnico actual, al asumir el cargo, buscó apartarse de su rol de asistente de Jorge Luis Pinto cambiando el parado del equipo a una línea de cuatro. Pero las cosas no iban bien en lo futbolístico, por lo cual regresó a la fotografía táctica que mostró Costa Rica en Brasil.

Debe quedar claro que el parado sea con tres, cuatro o cinco en el fondo, no es la solución para jugar mejor. En futbol lo importante es la conceptualización de los jugadores sobre el parado que escoja el técnico. Esto lo vivimos en el Mundial 2002, 2006 y 2014 con línea de cinco atrás, donde los técnicos manejaron  conceptos diferentes.

Con cinco en línea, como lo hizo Costa Rica frente a España, los carrileros debían recorrer de 50 o 60 metros para llegar al área contraria y la misma distancia hacia atrás para defender. ¿Qué nos dice eso? Que Cristian Gamboa o Junior Díaz no están preparados para sumarse al ataque una y otra vez, porque no tienen el ritmo para realizar esa labor en estos momentos.

Ahí no termina el problema. Por los costados Bryan Ruiz y Johan Venegas no tienen la velocidad necesaria para montar un contraataque que tome mal parado al rival.  Celso Borges en varias oportunidades levantó la cabeza buscando el despegue de alguno de estos dos jugadores por los costados, pero no había ningún demandante. Ambos querían la pelota al pie.

En conclusión: en la fase  de ataque dependimos de un pase a Joel Campbel,  que corrió  45 minutos a lo Usain Bolt,  hasta que se quedó sin gasolina y se vino a juntar en la media cancha a posesionar  el balón sin ningún criterio ofensivo colectivo.

Esta jugada del contrataque a un solo pase es válida. Tan válida es que hasta Joseph Guardiola, entrenador del Bayer, comenzó a llamar ese pase largo (en tiquicia le dicen pelotazo) como “Posesión Larga”.

Este recurso contra España no cuajó, al encontrarse Costa Rica con una defensa española que daba dos o tres pasos hacia la pelota  y Campbell quedaba fuera de juego una, otra y más veces. Sin embargo no vi ningún cambio conceptual para evitar esa jugada fallida.

Regresemos a la defensa de cinco jugadores. Mi pregunta aquí es: ¿jugamos mejor que con cuatro? Los errores de coordinación, anticipación y presión al jugador en la zona y no solo presionar la zona, fueron los mismos mostrados en todos los partidos de la era Wanchope.

¿Por qué estos mismos errores se dieron con línea de cuatro y cinco? Aquí la respuesta vuelve a ser la misma: los conceptos del entrenador, sobre el parado en la cancha, no los hace vinculantes al accionar de los jugadores y juegan a lo que saben y no a la idea del técnico.

Entonces va de nuevo: ¿aportó algo diferente la Selección frente a España? Ya lo dijimos: músculo, ganas, corazón. Pero sigue la falta de variantes. Realizar cambios tácticos (no de parado en la cancha) durante el partido que permitan darle un vuelco al resultado final. Siguen las lagunas defensivas, lo individual  priva sobre lo colectivo, y para dejar en evidencia nos quedamos con un tiro directo a marco: el gol de Venegas.

Como la mayoría pidió a gritos pisar de nuevo las rutas usadas en el Mundial de Brasil 2014, la conclusión fue que la copia al carbón que se quiso presentar en la cancha fue de mala calidad.

Después de este examen frente a España, se pide tiempo para mejorar. ¡Qué el objetivo es la Copa de Oro!  Muy cierto. Aunque el encuentro frente a México será un examen muy importante antes de este Torneo Regional que dirá qué pretende el técnico.

Pero, ojo,  la mente es tan poderosa, que si acostumbra al cuerpo a perder, perder, perder y volver a perder,  se entra en un estado de complacencia e indiferencia y lo más peligroso: la frustración al mermarse la credibilidad en el trabajo que realiza el técnico.