¿Qué hacemos con el deporte nacional para lograr algún día más éxitos y logros que nos den satisfacciones y alegrías?.

En las Olimpiadas de Londres de nuevo nos hemos quedado congelados ante la impotencia de nuestros atletas, y los triunfos de las potencias de siempre secundados por algunos países que vienen apostando fuerte al desarrollo de sus talentos.

La mayoría de nuestros atletas han asistido a los Juegos con marcas mínimas, o con marcas intermedias. Los registros previos no permitían alentar falsas esperanzas. Incluso en el caso de Nery Brenes, si todo salía bien, nos íbamos a conformar conque clasificara para la final.

Con Leonardo Chacón, número uno en el triatlón latinoamericano, podíamos aspirar a que se ubicara entre los mejores 15 del mundo.

Y de los demás, alguna inspiración de última hora para quebrar los pronósticos y acariciar las sorpresas.

Esta es la realidad del deporte nacional y de la mayor parte de países que casi siempre, en las Olimpiadas, llegan a aprender y a sumar experiencia.

Con tantos años viendo el mismo panorama y las mismas carencias, de lo poco que no se ha hecho en el deporte nacional, es la traída al país de entrenadores extranjeros de países que tengan una probada capacidad de competencia y rendimiento.

Este año los ingresos del Comité Olímpico Nacional han mejorado, gracias a la gestión de sus dirigentes. El ICODER ya invierte más en infraestructura y becas para los mejores. Hay empresas que ya no dudan tanto a la hora de brindar patrocinios.

Si se logra diseñar un plan de emergencia para la transformación del deporte nacional, que asegure buenos recursos como los indicados, y se traigan entrenadores en deportes claves para el país como el atletismo, la natación, el ciclismo, el boxeo, la gimnasia, el taekwondo y el judo, para mencionar algunos, todo puede cambiar, pero a largo plazo.

Sin buenos formadores, es imposible mejorar. Nadie puede dar lo que no tiene. El talento nacional en diferentes disciplinas tenemos que ponerlo en manos de formadores preparados para ver si algún día volvemos a ver el pabellón nacional en los podios de las competencias internacionales.