En lugar de justificaciones y lamentos, los dos equipos más grandes del país tienen que ser modelos de actuaciones y comportamientos cada vez que se enfrentan.
El último clásico en Alajuela ha sido patético y portador de un pésimo ejemplo para todos, especialmente para los niños y las familias que van al estadio o lo siguen por televisión.
El odio que se respira entre las dos aficiones es muy preocupante, con insultos, lanzamientos permanentes de objetos, monedas, piedras y hasta relojes, pilas y lapiceros, todo en contra de los jugadores y de todo lo que se mueva en la cancha.
Este odio lo viven también los jugadores. En medio de los reclamos, empujones e insultos, a vista y paciencia de todos, los jugadores de ambos equipos terminan los partidos mezclados por una verdadera multitud entre periodistas, guardasespaldas, cruz roja, juntabolas, directivos, y un largo etcétera.
Hacen mal los reglamentos y comités que no aplican los correctivos y sanciones más drásticos en este tipo de situaciones, porque al que más tiene más se le exige. No me imagino, por inaceptable, a alguien disimulando con maniobras la gravedad de los hechos para que su equipo preferido no sea sancionado con rigurosidad.
Pero estos hechos y las sanciones ya conocidas, dejan muchas dudas sobre si realmente se está actuando con firmeza y determinación. Además, nadie garantiza que este bochorno no se vuelva a presentar. Por qué tanta gente se mete a la cancha cuando termina el partido? Por qué los jugadores por más calientes que estén no son retirados a los camerinos de inmediato por los tuneles que se acostumbran en este tipo de juegos? Por qué los operativos de seguridad solamente habla de policía para los aficionados y no de exigencia para el buen comportamiento de los jugadores llamados como están a ser siempre modelo de buen comportamiento?. Por qué si ahora todos hablan solo en conferencias de prensa, había tanto periodista metido en la cancha?
Es evidente que a los equipos les falta muchísimo por hacer. Seguimos esperando el clásico del buen comportamiento y el respeto. Alguien tiene que empezar. Y a nosotros nos toca censurar y protestar.