La hazaña de Nery Brenes, ganando la medalla de oro en los 400 metros planos, en el Mundial de Turquía bajo techo, es una conquista hermosa y estimulante para el deporte nacional.

 

Con 26 años de edad, Nery se convirtió en el primer latinoamericano en conseguir este logro y, según los expertos en la materia, queda en el camino correcto para poder llegar a una medalla en los próximos Juegos Olímpicos de Londres a fines de julio.

 El registro de 45:11 en esta competencia es una marca excelente para el limonense que ilusiona con respecto a lo que pueda lograr en la Olimpiada.

Todo esto ha sido posible gracias a un verdadero proceso de preparación, planificación y patrocinios, porque sin cacao no hay chocolate. El propio Comité Olímpico Nacional ha tenido una influencia importante en este proceso, con becas y pago de viajes que han permitido este crecimiento.

Al igual que muchos valores del país, Nery ha tenido el talento, pero gracias a sus ideales y objetivos, y a la asesoría de gente ganadora a su alrededor, en especial su técnico Wálter Salazar, el camino que ha seguido ha sido correcto y exigente.

Otros talentos andan tocando puertas y pidiendo asesoría como la de Brenes para ver qué pueden hacer. Ojalá que tengan la suerte necesaria para contar con oportunidades similares. Y ojalá que entidades como el CON puedan seguir colaborando en la gestión y organización de este tipo de apoyos.

Para el deporte nacional, los logros de Nery Brenes son una inyección de energía y un espejo en el que deben mirarse los que puedan pensar que todo es fácil en la vida.

Ahora dicen que no hay recursos en el Gobierno para darle el premio económico que se ganó por esta conquista. Se vería muy mal que le fallen en este aspecto de vital importancia a quien hoy aparece como el primer Campeón Mundial de Atletismo que tiene nuestro país.