Se viven tiempos difíciles en el fútbol nacional. La Selección Nacional se jugará el 12 de octubre, en un solo partido, la opción de seguir con vida en la lucha por asistir al mundial de Brasil 2014.
Muchos siguen subestimando a los salvadoreños y no ven, o no quieren ver, por dónde los ticos vayan a perder en este duelo.
Lo mismo decían cuando se jugó el partido anterior en el Estadio Nacional. No se veía por dónde el Salvador podía ni siquiera empatar, pero el resultado lo conocemos todos.
A nuestros dirigentes y jugadores les gusta vivir de supuestos y se crea mucha confusión en el ambiente cuando usted insiste en decir que somos superiores a los salvadoreños , aunque no lo estés demostrando.
Si usted es mejor que su rival, tiene que traducirlo en dominio y goles, y esta es la gran deuda que vivimos con la generación actual que nos representa en la Selección Nacional. No fuimos al mundial de Sudáfrica y ahora estamos a palitos para comenzar a bailar samba.
El reto es enorme y la confianza muy frágil frente a las opciones reales de ganar en el Cuzcatlán. Pero bueno, hay que ir con todo, y esperar un juego inteligente de Costa Rica, sabiendo que el empate también es un buen resultado para luego cerrar en casa frente a Guyana.
Pero el rival cuenta y no solo el entorno que será determinante. Para El Salvador, este es el juego más importante de mucho tiempo. Si ganan avanzan a la hexagonal y eliminan a Costa Rica del mundial. Un doble objetivo que justifica toda la motivación y el coraje que vive este equipo desde ahora.
De nuevo la historia no cuenta frente a un duelo de esta magnitud. Es la hora de la verdad que se escribe con hechos y resultados.