El juego entre el Deportivo Saprissa y el Atlético de Madrid fue un estupendo parámetro para enfatizar un tema: la distancia con el fútbol internacional. Si bien el equipo de Madrid presentó sólo dos jugadores españoles en su once titular, está acostumbrado a enfrentarse semanalmente a pruebas de alto nivel tanto en España como en Europa. Contar con sólo dos españoles como titulares no es razón para pensar que no podría desear elaborar un fútbol vistoso como el que practica la selección española. El entrenador, Diego Simeone, presentó un equipo gallardo, con entrega, así como el mismo lo hacía en su época como jugador. ¿Hubo mucha distancia entre el equipo morado y el colchonero?
El parámetro a veces resulta difícil. Se critica que el fútbol nacional está a años luz del fútbol europeo, pero el partido del pasado sábado es una muestra de algo que quizás pocos se atreven a admitir: la distancia no está tan grande, porque tiene una sencilla solución. Apreciar el fútbol del equipo morado fue un verdadero espectáculo. El equipo del Sr. Casas ha mostrado el mejor fútbol desde que el uruguayo asumió el plantel. Se presentó un equipo cuidadoso en la defensa y muy dinámico en ofensiva. Por su parte, el equipo colchonero en momentos se vio necesitado de replantear su juego, se vio aprisionado por la movilidad que tenía el balón en pies morados.
El talento mostrado por jugadores saprissistas, especialmente Colindres y Russell, es la afirmación para aceptar que la técnica está presente en el fútbol nacional, el problema pasa por lo táctico, por la indisciplina táctica con la que en ocasiones el futbolista costarricense peca. Ya quisiera el europeo nacer con esa técnica, para adjuntarla con la disciplina táctica innata en su juego. El fútbol nacional debe mejorar, la solución es sencilla, es la comprensión de que el fútbol se juega en equipo. Dejar en segundo plano aspiraciones personales con un trofeo de goleo o un contrato en el exterior. Primero está el equipo, luego lo demás. Cuando el conjunto hace bien las cosas llama la atención internacionalmente. Al haber llamado esa atención de carácter internacional es cuando los visores comienzan a fijarse en los pequeños detalles: las figuras.
Lo más agradable del partido fue la entrega y fuerza mental del equipo saprissista. La constancia necesaria. También es necesario aplaudir el comportamiento del equipo español, se tomó el juego en serio. Esos son los rivales que se necesitan enfrentar, para demostrar que la técnica está presente y que la disciplina táctica está en proceso. La distancia internacional no es grande, porque el fútbol nacional tiene técnica. Son otros los problemas que limitan el avance internacional. Además, los problemas son de sencilla solución, es cuestión de acatar normas y remitirse al origen del deporte: trabajo en conjunto. Hay una distancia, sí. Pero la solución no viene del exterior, el problema se resuelve en casa, el mismo lugar donde nació.