LONDRES, 5 Ago 2012 (AFP) - Bolt es una estrella y quiere serlo. A cada paso que da es consciente que todo el mundo sigue cada uno de sus movimientos. Y disfruta con ello. Tras cada carrera, cuando pasa por el pasillo de la zona de fotógrafos y periodistas camina como si estuviera en una pasarela.

 

"Cuando estaba en la escuela primaria todo el mundo me conocía. Era más bien bueno en deportes. En cricket yo era el más joven en el equipo de los grandes. Y yo adoraba eso", afirma.

Bolt adora los focos, las cámaras y disfruta cuando toda una nube de periodistas camina detrás de él para sacar una sola palabra de su boca. Su ritual es el mismo desde que ganó tres medallas de oro en Pekín-2008. Se saca las zapatillas, las muestra para que las cámaras las vean bien y adopta en cada movimiento un pase de modelo.

"Espero convertirme en una leyenda", afirmaba el sábado en las páginas del suplemento semanal del diario L'Equipe, que dedicó un número especial exclusivo a Bolt.

Ese suplemento exclusivo del prestigioso diario francés muestra su condición de estrella. Y las cifras que giran a su alrededor también.

Este joven jamaicano de 25 años gana 20 millones de euros por año y su marca de ropa deportiva sacó unos beneficios estimados en 250 millones de euros por la visibilidad de su logo en los Juegos Olímpicos de Pekín.

En aquellos juegos de China, el 16 de agosto de 2008, con el número 2161 en su dorso y corriendo por la calle número cuatro, sintió ya que se sentía en una pasarela al ganar la final de 100 metros.

Cuando vio que en los últimos 30 metros, sus rivales estaban muy detrás de él, abrió los brazos, miró a un lado y a otro, tal vez para estar seguro que las cámaras de ambos lados le tomaban bien.

"Si la gente piensa que solo me interesa el dinero o que soy arrogante no es mi problema. Cuando hago gestos graciosos o trato de buscar poses divertidad muestro parte de mi forma de ser. Además, estoy haciendo mi trabajo", afirma Bolt.

"Los atletas ganan la mayor parte de su dinero con los patrocinadores y así son las cosas. Nos pagan para que hagamos lo que nos piden", añadió el atleta dejando entrever que parte de su show tiene que ver con las firmas que le pagan.

El 3 de septiembre de 2011, Usain Bolt ganó el oro de la prueba de 200 metros. Era su revancha días después de haber perdido toda posibilidad de ganar la prueba de 100 metros, al ser descalificado por salida falsa.

Por unos días, los flashes se dirigieron más a su joven compatriota y amigo Yohan Blake. Y Bolt no podía consentir tamaña afrenta. Por ello, tras su triunfo en los 200 metros de la ciudad surcoreana sus gesto de showman regresaron.

Agarró una cámara e hizo la pose de un fotógrafo. Y es que ese gusto por ser el centro de todo ha llevado a considerar arrogantes algunos de sus gestos.

"Algunas personas han criticado a Bolt, dejando entrever que debe rebajar sus gestos arrogantes, sugiriendo que ganaría en seguidores", afirmaba la periodista Clare Forrester en una columna en el diario Jamaica Observer.

"Creo que muchas críticas son injustas. Es precisamente su persinalidad lo que le hace ser atractivo para el márketing y ha ayudado a subir la popularidad del atletismo", añade la periodista.