Londres (Reino Unido). No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada, halándola con el riesgo de echarla a perder, gritándole con todas sus fuerzas: ¡Crece, crece!
Cuando el nadador Mario Montoya salio de la piscina, una espiga de BAMBÚ estaba atada a su credencial
¿Y eso?...me dije..¿qué hace un trozo de Bambú en amarrada en una acreditación?.
La respuesta fue grata al escuchar el relato de Mario Montoya describir todo lo que encierra esa pequeña varita de BAMBÚ.
"Hay algo muy curioso y razonable" dijo Mario sosteniendo su BAMBÚ.
"En la terapia con la Psicóloga del Comité Olímpico Laura Moreira, nos explicó que sucede con el bambú japonés que es un gran ejemplo para aquellos que son impacientes".
"Nos contó que durante los primeros años de sembrada la semilla del BAMBÚ, jamás sucede nada apreciable. Es más, tienen que pasar siete años, siete largos años para que esa semilla se muestre en siete años"
Eso quiere decir que un cultivador inexperto dejaría en pocos meses su cultivo botado, lo que en el caso de un atleta, si este no rinde en un partido, en un entrenamiento, para muchas personas IMPACIENTES, este atleta no sirve y de igual forma lo dejaría abandonado pues al igual que aquellas semillas de BAMBÚ, no sirven para nada.
Un atleta es similar a un BAMBÚ. Necesita tiempo para poder germinar, necesita como esa semilla, paciencia, muchas horas y años de abono, para que al final de esos largos años, se muestre al mundo germinando con fuerza pues una vez que tuvo el apoyo de esos 7 años, una vez que la planta de salga a la superficie, como un atleta tenga fogueos y atenciones extra deportivas, ese BAMBÚ crecerá UN METRO por día y puede llegar a ser tan grande y fuerte con ¡más de 30 metros!
¿Será que un atleta de ALTO RENDIMIENTO, como Usaín Bolt, Michael Phelps, Roger Federer o el Leo Messi... crecieron de la noche a la mañana?...¿ho será que ellos crecieron como el BAMBÚ?...¿será que todo en la vida tiene su tiempo para crecer altos y fuerte como esta planta?
Cual es la moraleja de la ramita de BAMBÚ que colgaba en la credencial del atleta Mario Montoya.
Simple. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, el bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años.
Ahora, ¿será que con soluciones rápidas y triunfos apresurados es como nacen los atletas costarricenses?.
NOOOOOO, hay que entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo...
Quizás por la misma impaciencia, muchos de aquellos que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.
Cuantos atletas han desaparecido en Costa Rica por esos impacientes que solo piden y piensa que subir a un podio tiene que ser ¡YA!
El EXITO no siempre será material. El éxito llegará como el BAMBÚ, abonado, regado, quitando mala hiervas, pero sobre todo, con paciencia, mucha paciencia, pues cuando crezca, por más fuertes que sean los vientos, será tan flexible como un BAMBÚ, nada ni nadie, lo tirará al piso de un soplido.
Ahora sé porque Mario Montoya tenía una espiga de BAMBÚ.