Días atrás -en momentos diferentes- platicando con tres amigos, extraordinarias personas, profesionales y exfutbolistas costarricenses de élite: Erick Lonnis, Edgar “Guita” Marín y José M. “Chinimba” Rojas, les hacia referencia de las similitudes entre la política y el fútbol. En ambas disciplinas la visión, la estrategia y el manejo de los tiempos son fundamentales para el éxito; en la política las obras son goles.
Con frecuencia he escuchado a muchos hablar de que estamos prontos al inició del “segundo tiempo” de la Administración Chinchilla Miranda, haciendo referencia al cumplimento de la mitad del periodo constitucional estipulado de 4 años. Tiempo asignado a cada equipo gobernante para que de acuerdo a su visión de país establezca la estrategia oportuna para el logro de las metas trazadas. La administración Chinchilla empieza el segundo tiempo perdiendo el “juego” por un marcado amplio, sin lograr marcar “goles”, con mucho “jugador” lesionado y sin cambios en la “banca”, sin posesión de “balón” –agenda- y con los contrarios atacando.
Los partidos políticos, igual que sucede con los equipos de fútbol, logran aumentar sus seguidores en la medida que ganan elecciones, alcanzan el poder y pueden ejecutar programas éxitos que llenen de orgullo a sus electores. Desde la formación de la Segunda República el “equipo” más exitoso ha sido el Partido Liberación Nacional, que con la posterior consolidación del Partido Unidad Socialcristiana conformaron lo que llego a ser el “clásico” de la política nacional. Ambos con las aficiones más grandes, que se afiliaron luego de apreciar el arte de gobernar y el “juego vistoso” de sus “número diez” históricos: Rafael A. Calderón Guardia y José Figueres Ferrer. Estos les acostumbraron al juego de “pase corto” –negociaciones con el adversario- y a la obtención de “trofeos” –grandes instituciones y políticas públicas- que les permitiendo tener “delanteras” goleadoras –hacedores políticos- y la consecución de más campeonatos.
Los dos partidos políticos se acostumbraron a turnarse en el podio –la Presidencia de la República- pero poco a poco fueron perdiendo habilidades en el arte del buen juego –buen gobierno- descuidaron su estilo de juego –ideologías- así como la formación y capacitación de “jugadores” comprometidos, creativos y honrados que no solamente entrenen –campañas electorales- sino que también ejecuten grandes hazañas en las canchas –Poder Ejecutivo y Legislativo- Los partidos políticos de hoy le apuestan a los “jugadores” sin habilidades innatas –tecnócratas- o a los de juego sucio –corruptos- lo que finalmente los ha llevado a una crisis de identidad y desprestigio.
Empero, lo más deprimente ha sido la “Selección Nacional” –Asamblea Legislativa- que ya no solo esta conformada por “jugadores” –diputados- de los dos equipos tradicionales (PLN y PUSC), sino que también selecciona de otros equipos (PAC, ML, PASE, etc). Esto ha dificultado conjuntar un “equipo”, más cuando cada diputado quiere jugar su propio partido y se exceden en el individualismo, además, hoy cualquiera sin capacidades políticas es seleccionado.
Todos los diputados dicen ponerse la “roja” y hacen gestos de besar el “escudo de la camiseta” –amor a la patria- pero denotan grandes falencias en el juego grupal promoviendo grandes fracasos y privándonos de nuevos éxitos. Los aficionados –ciudadanos- hoy más que nunca desprecian a la selección parlamentaria y le niegan un “estadio” nuevo –edificio- que sea digno de la democracia más antigua y reconocida de América Latina. Por su parte la Selección Olímpica -Poder Ejecutivo- comúnmente juega sin “capitán”, con mucho jugador “reventón” y sin técnica en el área chica –ministerios- y cometiendo con frecuencia autogoles.
Esta tan mal el “fútbol político” que los aficionados paulatinamente han dejado de asistir –abstencionismo electoral- a los encuentros. Los partidos políticos deberán volver sus ojos a sus “canteras” –juventud- las cuales requieren una mayor atención; no será fácil puesto que los jóvenes han preferido dedicarse a otras actividades de carácter individual y olvidan así su compromiso con la sociedad.
Estamos en un punto de inflexión en el cual la falta de entrenadores –líderes- obliga a los partidos a rediseñar su estructura y a promover mayor compromiso con la “roja”. La política costarricense esta más que nunca urgida de creativos de los quilates de “Chinimba”, de capitanes con liderazgo como el que demostraba Lonnis y de extraordinarios dribladores y goleadores como Guita, pues de lo contrario seguiremos perdiendo todos los encuentros y alejando a los ciudadanos de la “cancha” –democracia- desilusionados.
Tengo fe de que el asunto mejorará, pues veo muchas promesas en la política amateur de nuestro país, que me hace ilusionarme con que algún “visor” los descubra y los lleve a jugar profesionalmente, por el bien de nuestro país, para ello habrá necesidad de superar lo que alguna vez advirtió Winston Churchill cuando dijo que “La falla de nuestra época consiste en que sus hombres no quieren ser útiles sino importantes”.