San José, Costa Rica      

Costa Rica, en este momento, todas tiene las condiciones para estar en el Mundial 2014. Aunque dos de los países participantes en la hexagonal parecieran tener alguna diferencia futbolística a su favor, no hay nada escrito y en el deporte lo mental juega un papel estelar. Por lo tanto, mucho dependerá de actitudes, relaciones y de la capacidad de todos los actores de unirse alrededor de un mismo objetivo de interés nacional.

Si la meta es una sola, todos debemos mirar hacia la misma y esforzarnos para ser protagonistas en su consolidación, no simplemente espectadores pasivos y mucho menos críticos sin argumentos. De experiencias anteriores aprendimos gran lección: no son solo los jugadores los que clasifican, es un país entero capaz de cohesionar voluntades. 

No se vale, por lo tanto, que algunos allegados al fútbol lo declaren su deporte favorito pero que practiquen más el de serruchar el piso a otros. Desde ya deben descartarse actitudes dañinas que son las que más interrumpen avanzar con paso firme. Por ejemplo, hay que erradicar la divulgación de chismes sobre situaciones inexistentes en la Selección, que algunos inventan para ganar espacios o primicias en programas deportivos. Afectar el prestigio de jugadores o cuerpo técnico con tal de tener amigos en la prensa es algo funesto; es jugar a favor de los rivales. 

Si cada actor (afición, prensa, directivos, clubes, administrativos, cuerpo técnico y jugadores) hace su parte a su máximo nivel, no habrá mayor problema para llegar a Brasil. Además, si todos son prudentes para evaluar el impacto de sus acciones y decisiones en los otros actores, la inteligencia y la sensatez serán aliadas en esta ruta al éxito. 

Los líderes de cada sector debe ser sumamente meticulosos para que sus dirigidos no afecten el gran trabajo con sus agendas personales y ocultas. Así será más sencillo que todos los componentes del sistema selección se pongan al servicio de los demás sin obstaculizar ni distraer la tarea. 

No se trata de eliminar la crítica, sino de que ésta sea justa, basada en hechos y datos. Hay que promover el análisis a fondo, la verificación y el profesionalismo por sobre todo aquello que no sume al proceso. 

Todos debemos iniciar la hexagonal con mente constructiva. Un país que "se la cree" hará hasta lo imposible por transformar ilusiones en realidades, por trabajar unido, sumando sin descanso para poder decir luego: ¡Estamos en Brasil y lo hicimos juntos!"