WASHINGTON, 20 Oct 2012 (AFP) - Travis T. Tygart nunca ganó el oro olímpico o el Tour de Francia, pero en 10 años trabajando para la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), ha hecho todo lo posible para asegurar que los tramposos por dopaje no puedan salirse con las suyas, ni siquiera Lance Armstrong.
A pesar de tres amenazas de muerte y acusaciones de venganza o cacería de brujas contra Armstrong, Tygart guió al equipo de investigadores de USADA que compiló 1.000 páginas de pruebas y testimonios de 26 testigos contra el ícono del ciclismo internacional, 11 de ellos ex compañeros de equipo.
"Nos hemos centrado únicamente en la búsqueda de la verdad, sin dejarnos influenciar por si es o no una celebridad, amenazas, ataques personales o presión política, porque eso es lo que los atletas limpios merecen y demandan", dijo Tygart en declaraciones al diario Florida Times-Union.
Tygart dirigió los asuntos jurídicos de la USADA y se desempeñó como asesor jurídico de esa organización antes de tomar el cargo de director ejecutivo de la misma, hace cinco años. Desde entonces ha trabajado en el destape de grandes casos de dopaje como el 'Escándalo BALCO' o el de Armstrong.
El estadounidense, de 41 años de edad, padre de tres hijos y con un grado de filosofía de la Universidad de Carolina del Norte y licenciado en derecho por la Universidad Metodista del Sur, fue un notable deportista en sus años estudiantiles.
Jugó béisbol y baloncesto en los campeonatos de la secundaria estatal y fue compañero de equipo del astro Chiper Jones, el toletero de los Bravos de Atlanta de las Grandes Ligas de béisbol.
"Las lecciones del deporte y lo que aprendí creciendo en Jacksonville, esas son las cosas que se obtiene a través de tiempos difíciles como éstos", dijo Tygart al diario local.
"Lo que aprendí de BALCO es que los atletas y sus facilitadores harán todo lo posible para asegurarse de que no son responsables en última instancia", señaló.
Tygart ha pasado años en primera línea de la USADA soportando desde desafíos en tribunales federales, como en el caso de Armstrong, así como amenazas de lesgisladores estadounidense sobre cómo su organización utiliza los fondos de los contribuyentes.
"Los atletas 'limpios' aprecian que nosotros no cedamos a la presión política o los ataques personales. Si vamos a ceder a los ataques de los que tratan de ocultar su fraude deportivo, bien podríamos cerrar", subrayó Tygart.
"Sólo hacemos nuestro trabajo basados en la evidencia que tenemos", explicó.
Armstrong decidió en agosto no impugnar los cargos en su contra planteados por la USADA, aunque mantuvo su rechazo a las acusaciones, por lo que la organización antidopaje le impuso una prohibición de por vida y le despojó de sus siete títulos consecutivos del Tour de Francia (1999-2005).
La USADA hizo pública su evidencia a principios de este mes, y luego le presentó un informe a la Unión Ciclista Internacional (UCI), que aún está esperando para tomar una decisión.
Desde entonces, los patrocinadores se le han ido en masa a Armstrong, quien renunció a la presidencia de la fundación Livestrong de lucha contra el cáncer.
Tygart aconsejaría a Armstrong pedir disculpas a aquellos que lastimó y señaló que "eso podría ser un legado mucho mejor para el deporte que lo que estos corredores han hecho nunca sobre una bicicleta".