En Junio 2001, Costa Rica venció a México, en lo que significó la primera derrota de ese país en el estadio Azteca en un proceso eliminatorio. ¿Cuáles fueron algunas estrategias utilizadas en la preparación mental de la "sele" para ese histórico partido?
Dada la premisa de la influencia de la personalidad del técnico en los jugadores, conversé con el entrenador de México, Enrique Meza. Esa entrevista se realizó semanas antes del partido. Percibimos que Meza trataba de impregnarle una identidad a su selección que podía ser contrarrestada con mucha agresividad inteligente, antes y durante el juego. Guimaraes y todos decidimos comportarnos agresivamente y con confianza, antes y durante el viaje e ir a México por los tres puntos.
Los jugadores observaron videos de los goles que Costa Rica le había anotado a México. La intención era demostrar que ya habíamos sido capaces de derrotarles y que no debíamos chocar contra nuestras propias barreras mentales o paradigmas.
Invitamos a seleccionados que habían tenido experiencias de juegos en el Azteca, a describir a sus compañeros si era cierto que el estadio, la altura y la contaminación ambiental tenían un papel importante durante el juego. Necesitábamos eliminar esos mitos y fortalecer la confianza de los nuestros en lo nuestro, especialmente porque veníamos de perder el encuentro anterior contra Estados Unidos. En 1997 colaboré solo dos semanas con la Sele para el partido que empatamos 3 a 3 en el Azteca, de modo que sabíamos que siendo más que un equipo podíamos triunfar.
Durante dos semanas hicimos un proceso de sensibilización hacia los valores, la historia, y las características de Costa Rica. Si los mexicanos son conocidos por "nacionalistas", nosotros lo debíamos ser más. Se programó el estudio formal (con exámenes en forma de juegos) de símbolos patrios e hitos históricos. La bandera y el escudo se convirtieron en inseparable compañía de los jugadores en su habitación, autobús, entrenamientos y lugares de alimentación. ¡Conocer y amar lo nuestro, primer paso para defenderlo!
Una vez en México, realizamos sesiones individuales con la mayoría de los jugadores, para ayudarles a "visualizar" con anticipación lo que nos esperaba ante la decisión, ya tomada, de ir por la victoria. La visualización previa es un medio efectivo para aumentar seguridad, reducir ansiedad y despertar el anhelo por la victoria. El gol de Fonseca, por ejemplo, fue descrito por él en la propia cancha del Azteca desde el día anterior al encuentro. Preparar un equipo mentalmente es complejo, no se trata simplemente de "motivarles".
La convicción de ir a ganar era tan fuerte que invitábamos a la afición mexicana a llenar su estadio, para que fuera testigo de la osadía de los ticos. El día anterior, mientras hacían el reconocimiento de la cancha, los jugadores no se dejaron amilanar por medidas poco deportivas de la administración del Azteca y allí confirmamos que la preparación técnica, física y mental había sido tan intensa y meticulosa, que solo quedaba esperar unas horas para disfrutar el placer de la victoria. Ganar es el premio que llega cuando se trabaja con pasión y profesionalismo, sin dejar nada a la suerte, que es la eventual salvadora de quienes no se esfuerzan con anticipación, visión integral, ni amor por lo que defienden.
Cada detalle se planeó entre todos, habíamos hecho dinámicas de grupo cada 48 horas durante meses. El equipo ya era una familia unida, solidaria, exigente y alegre. Decíamos, en broma, que los mitos del Azteca eran como "frutas podridas" que no debíamos comernos, que ni siquiera las tocáramos. Los jugadores eran maduros, convencidos de querer escribir su propia historia, con líderes constructivos y muy disciplinados para aplicar el sistema táctico diseñado por el director técnico.
El cuerpo técnico, con el liderazgo de Guimaraes entendía que clasificar a un Mundial no era un asunto únicamente de los jugadores y nosotros; es toda una organización mirando hacia el mismo horizonte, junto a una afición y prensa que pretendan el mismo objetivo, que siempre estuvo sustentado en los valores de la Sele (personalidad, respeto, confianza, coraje, humildad, disciplina y lucha).
En el 2001 no solo triunfamos en México; también ganamos la serie particular a todos los países en la hexagonal, fuimos el equipo más goleador, el menos goleado, clasificamos en el primer lugar dos partidos antes de finalizar la eliminatoria y obtuvimos el premio FIFA por el ser país de mayor crecimiento en el Ranking de FIFA. Antes de lograr todo eso, la Selección dejó de ser un equipo y se convirtió en una familia, con el ejemplo de un Cuerpo Técnico que se exigía el máximo desempeño como equipo de trabajo para dar el ejemplo.
Costa Rica quiere y puede ir a un nuevo Mundial en el 2014, siempre que entendamos quiénes son los verdaderos rivales: Nosotros mismos.
Hubo lecciones valiosas en el proceso 2002 que no se analizaron con seriedad para repetirlas. En el camino a Sudáfrica 2010, un proceso que iba exitoso se truncó a la mitad del mismo, pero, de nuevo, la necesaria evaluación se sustituyó con reportes de historias inventadas por quienes ni siquiera conocieron el trabajo que se realizaba. Quien no aprende de su pasado se condena a repetirlo, dice el refrán. Solamente unidos, todos, llegaremos a los Mundiales, ¿conocemos otra manera de lograrlo?
El éxito y el fracaso son parte del proceso de aprendizaje para mejorar. Es una lástima que no tengamos la seriedad, el profesionalismo, ni la objetividad para evaluar con la participación de los propios actores claves qué se hizo bien, qué estuvo mal y qué debe ser diferente.
Confucio dijo "si queremos ver lo que no hemos visto, tendremos que hacer lo que no hemos hecho"; a lo mejor estamos en un buen momento para unir criterios, rectificar en lo necesario, compartir un mismo objetivo y hacer lo correcto, si pretendemos volver a un Mundial. Costa Rica tiene el talento para lograrlo, ahora habrá que aportar la sabiduría para concretarlo.