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San José, Costa Rica - Martes 19 de Febrero del 2019 - 4:49 PM

Nasser, príncipe del desierto

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(AFP) – En el vivac le dicen “Nasser”. Un nombre, como Elvis o Johnny. El catarí Nasser al-Attiyah no es ni una estrella de rock ni una leyenda del Dakar, pero ganó este jueves por tercera vez el mítico rally, disputado en Perú y que dominó de principio a fin.

Campeón previamente en 2011 y 2015 y segundo en 2010, 2016 y 2018, Nasser volvió a reinar en el Dakar-2019. Tomó la pole en la primera etapa y sólo la dejó escapar un día, tras la segunda etapa. “¡Dame arena y estoy feliz!”, había prometido antes del inicio de la prueba por las dunas peruanas.

Después de 5.000 km, incluyendo 3.000 km de especiales, diez etapas y mucha arena, es con una gran sonrisa que el catarí llegó a Lima. Junto a su copiloto, el francés Matthieu Baumel, al-Attiyah dominó este Dakar peruano, ganando tres etapas (y logrando cuatro segundos lugares), aventajando a su delfín, el español Nani Roma (Mini).

Con el francés Sébastien Loeb (Peugeot), ganador de cautro etapas en este Dakar-2019, ha encontrado un momento para hablar. Pero el experimentado Stéphane Peterhansel (Mini), máximo ganador del Dakar, había anunciado: “Es el que comete menos errores el que ganará al final”.

Y, en este pequeño juego, es el catarí quien lo ha hecho mejor.

Donde Peterhansel se hundió antes de rendirse en la novena etapa después de enviar a su copiloto David Castera al hospital, donde Loeb tuvo tres pinchazos y luego hizo agua por un un pilón mal colocado en el roadbook, “Nasser” pasó sin problemas. Apenas unos minutos perdió buscando un waypoint. Y aquí está el catarí que deja a todos llenos de polvo en los senderos.

– Amigos –

“Tenemos una relación muy especial después de tres años. No fue fácil al principio, pero se estableció una verdadera confianza entre nosotros, poco a poco. Hay una verdadera confianza, una verdadera solidaridad en tiempos no fáciles”, dice Jean-Marc Fortin, gerente del equipo Toyota.

“Es súper popular. Siempre dispone de mucho de su tiempo para la gente. Él vive en el campamento y siempre está ahí para saludar, charlar o tomar una selfie”, añade sobre Al-Attiyah.

Coincide su copiloto, el francés Matthieu Baumel: “Con Nasser, uno no va sólo a trabajar:. Somos amigos ante todo. Cuando estás en el coche es para divertirse y nunca se pone nervioso”, afirma.

“Confiamos el uno en el otro al 100%, con los ojos cerrados (…) Esta relación es la que nos permite trabajar con calma y sin estrés”.

Consagrados por segunda vez juntos, Baumel y al-Attiyah son “probablemente la mejor pareja actualmente en el rally-raid”, según Fortin.

“Es un equipo completo. Cuando hay que acelerar, Nasser es probablemente el mejor piloto. Él sabe cuándo atacar, sabe como encarar un especial…sabe hacer todo”, explica Fortin.

Al-Attiyah sin duda ha aprendido de sus errores pasados. Terminó con el ataque a toda costa. Según su propio copiloto, “Nasser atacó este Dakar con menos entusiasmo”.

“Es un Dakar en el que no hubo un día en el que realmente atacáramos, donde realmente nos arriesgamos para estar al frente”, admite Baumel.

La estrategia funcionó a la perfección.