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San José, Costa Rica - Miercoles 13 de Noviembre del 2019 - 11:05 AM

Moción de Orden: Extensión de vida para el Cartaginés

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Me preparaba para ir a la inauguración del Torneo de Verano 2016 en nuestro querido “Fellodome”, cuando en el intercambio de opiniones virtuales propio del moderno medio que ofrece el libro de caras, un entusiasta seguidor, de esos que he conocido en el último lustro y que llegan a los partidos debidamente uniformado, tuvo la osadía de preguntarme: “Carlos, Ud. con quién va?”. Me quedé atónito, cómo era posible que alguien que me había visto apoyar al equipo de nuestros amores, mientras él incluso presidía la “peña” que tanta admiración me generó desde que la conocí, no sabía cuál es mi predilección, cuando yo ya iba para el estadio a apoyar al CSC en su primer partido del Torneo.

Pero no, él y varios más, -que en el 2012 unidos durante varios días, varias semanas, varios meses nos preparamos para presentar una propuesta innovadora y suficientemente atractiva a los accionistas del Cartaginés, bajo el nombre de Grupo Azul, al que bautizamos en una noche allá en la Arenilla,- ese día tenía dudas acerca de mi “fidelidad” hacia ese Grupo.

Mi respuesta, sarcástica, pero sincera a la vez, fue tajante, “yo voy con el Cartaginés”. Siempre he ido e iré con el Cartaginés. Cuando en la Asamblea Ordinaria del 9 de enero varios nos vimos sorprendidos con la excelente argumentación que hizo un profesional del derecho, demostrándonos que una Moción de Orden que proponía destituir de inmediato a toda la Junta Directiva era procedente; lejos de respaldar argumentos débiles de amigos abogados tratando de justificar que la moción no era de recibo, pedí la palabra y manifesté a los amigos asambleístas, que aunque al igual que la gran mayoría, y siendo consecuente con las razones de mi renuncia a la Vicepresidencia de la Junta Directiva (presentada en noviembre) había votado en contra el Informe del Presidente, estaba aún más convencido que lo que menos le convenía al Club en ese momento, era aprobar la referida Moción; que si bien no estaba de acuerdo con la gestión que había liderado el Presidente, tenía que reconocer la gran labor que hacía el equipo de la Junta Directiva como grupo, quienes hacían grandes esfuerzos por apagar los incendios, que cada vez son más seguidos y más intensos en nuestra institución;  que lo peor sería hacer un cambio absoluto y radical, a una semana de iniciar el campeonato, que por ello mismo, había votado favorablemente el Informe de Tesorería.

Que si se destituía a la Junta, el CSC, que ya estaba por iniciar su participación en los “90 minutos por la vida”, no terminaría ese torneo con Técnico, pues estaba seguro que se provocaría la renuncia del Profesor Méndez, cuando durante las últimas semanas y de cara al Torneo que iniciaba en ocho días, la Junta habían hecho ajustes para que llegaran los refuerzos que él quería para desarrollar el sistema que le gusta, sabiendo que es un DT serio, conocedor y trabajador, que va a poner ese sistema a funcionar y que va a buscar lo que quiere, como él mismo lo dijo un domingo en televisión a las 10:43am: “Al finalizar el partido, no me interesa ganar la estadística de posesión del balón, me interesa ganar los tres puntos”.

Por ello, por ir con el Cartaginés, pedí a los accionistas votar en contra la Moción de Orden, dejar a la JD finalizar el período para el que fueron electos, o sea hasta Noviembre de 2016.

Posteriormente el Presidente ofreció levantar la sesión y a cambio, convocar a una “asamblea” en dos semanas, donde él pondría a disposición su puesto; oferta que a viva vos fue rechazada por los asambleístas. Casi inmediatamente, el Vicepresidente, don Luis Fernando Vargas, hablando a nombre de toda la Junta, ofreció la renuncia inmediata, pero efectiva a partir del 23 de enero. El expresidente del Club, don Fernando París Coronado, acogió la oferta de la Junta y la plasmó en una otra Moción de Orden (la #2) y  se inició el proceso de votación entre las alternativas.

Ya se había formado la fila para  que los accionistas emitiéramos el voto, cuando recibí un “quihubo” de mi excompañero de directiva, Federico Castillo: “Carlos va a ganar la Moción #1, tienen muchos votos por los ‘poderes’ que traen”. Me levanté como si tuviera un “cachiflín” y me fui a donde estaba el proponente de la Moción de Orden #1 y el Sr. Dennis Torres, a quien conocí esa misma tarde y lideraba al grupo que impulsaba esa iniciativa.

Me acompañó mi excompañero de directiva don Otto Patiño y le pedimos al Sr. Torres que retiraran la Moción; agregamos un nuevo argumento, que los miembros de la Junta no son ningunos ladrones ni sinvergüenzas para salir echados de esa Asamblea; el Señor Torres atendió las razones y accedió, fuimos al micrófono y junto al proponente de la Moción de Orden, anunciaron que la retiraban, así se suspendió la votación que ya había iniciado y por aclamación se aprobó la Moción #2.

De esa forma se tendrían dos semanas para buscar lo mejor para el Club, porque siempre voy con el Cartaginés. Como resultado de esa Asamblea había una gran ganancia; por fin había conciencia acerca de la gravedad de la crisis financiera del Cartaginés, por fin ya no se iba a seguir pateando la bola para adelante ni tratando de esconder cosas debajo de la alfombra; ya había que enfrentar al toro con sus grandes cuernos.  De inmediato nos pusimos a soñar, de este sismo quizás en estas dos semanas logremos un consenso y el 23 de enero elijamos una Junta con amplio respaldo, una papeleta única. El mismo sábado mientras veíamos los “90 minutos” por tele, ya trabajábamos en ese sueño, igual el domingo bajo el sol refulgente de Coronado, el lunes mediante llamadas telefónicas y declaraciones en diferentes emisoras y finalizando el día ante el Programa Hoy en el Deporte de don Mario Segura; todo porque iba, voy e iré con el Cartaginés.

Sin embargo, ya esa noche de lunes, participando en otro Programa, donde también estaban don Dennis Torres y don Luis Fernando Vargas, caí en cuenta que la sangre había llegado al río. Que lejos de concentrarse en soluciones reales ante la grave crisis que se tiene, las conversaciones tornaron alrededor de los señalamientos de culpabilidad; vi que por un lado, al grupo opositor le asiste una gran pasión y ganas de colaborar, pero en ese momento todavía no comprendía que muchas acciones ya se habían intentado y otras no eran suficientes; por otro lado, al “oficialismo” le notaba una necesidad de demostrar que no todo había sido su responsabilidad y que merecían finalizar el período, querían una revancha.

Luego vino el corolario y la sepultura a la ilusión de tener una propuesta única y fuerte. Hablé largo y tendido con el Sr. Torres y le manifesté mis preocupaciones; especialmente que me parecía que no había conciencia suficiente de lo que se necesita para llegar al camerino el día 24 de enero en caso de ganar en la Asamblea; pero igual me tomé un largo café con Luis Fernando Vargas y le fui claro –como siempre hemos sido-; seguía creyendo que lo ideal era que él y el tesorero (don Alex Araya) continuaran –por el conocimiento de aspectos estratégicos clave-, pero que las otras cinco posiciones deberían ser ocupadas por personas que llegaran a aportar nuevos aires, con más opciones, que le faciliten al Club el acceso a recursos adicionales, que le permitan salir de esta crisis en un tiempo razonable. Conste, con mi apreciación jamás buscaría descalificar a alguno de mis otros excompañeros y amigos de la directiva, sino que creía (y creo) que se debía aprovechar ese respiro que se dio al retirarse la Moción de Orden #1, para demostrar una bandera blanca, una disposición a incorporar a otros sectores, inclusive, por qué no, tratar de abrirle espacio a alguien del grupo del Sr. Torres.

Sin embargo, el miércoles por la noche, mientras me reunía con otros preocupados exdirectivos y accionistas, me enteré que aquel Grupo Azul, se había reunido la noche anterior y habían escogido una papeleta, en la que postulan no a dos, sino a cuatro de los actuales directivos (que están en todo su derecho) e incorporan solo a tres excelentes nuevos azules que ya aportan y seguirán aportando mucho al Club: Don Adrián, Freer y Quique. Que van a desarrollar la idea del fideicomiso y que por fin se va a mover la colocación de las acciones anquilosadas en la tesorería. Muy bien y mis acciones se sumarán a su elección, consecuentemente con lo que manifesté inmediatamente se presentó la Moción de Orden #1 aquel sábado 9.

Por otro lado, también pude hablar con don Dennis Torres un par de veces más, sentí una gran preocupación de su parte por el rumbo que tomó la “contienda” y una auténtica convicción para mejorar.  Espero que así sea y que este 23 no hayan vencidos ni vencedores.

A prácticamente dos días de llegar a elegir al grupo de personas que tendrán la enorme responsabilidad de dar extensión de vida al Club Sport Cartaginés, hoy que enfrenta la crisis financiera más fuerte de su centenaria historia, creo que es importante agradecer la presentación de esa Moción de Orden, pues nos puso en evidencia nuestra realidad; nos obligó a hacer un buen planteo del problema y a partir de acá, la encrucijada se podrá resolver; algo que jamás se iba a poder hacer, si el dilema no era del conocimiento evidente del público; porque debemos siempre tener presente que el Cartaginés, el equipo con el que he ido, voy e iré, aunque es una Sociedad Anónima, lo es por accidente, porque en realidad el CSC es una INSTITUCIÓN de ENORME interés público, que toda Costa Rica quiere ver cada vez mejor.

Enero 21, 2016.