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San José, Costa Rica - Domingo 20 de Enero del 2019 - 12:34 AM

Medio Español: Las siete vidas de Keylor y su desamparo en el Real Madrid

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El diario El Confidencial ha destacado la vida de Keylor Navas en el primer semestre y el momento de respiro que el fútbol le da con el regreso al marco merengue el domingo en Liga ante Betis por la lesión de Thibaut Courtois.

Información el Confidencial

La explosión de Vinicius contra el Leganés tapó el excelente partido de Keylor Navas. No era un día normal para el costarricense. Jugó su partido 150º con la camiseta del Real Madrid y posó con orgullo con algunos compañeros –no estaban todos– en el vestuario. También se echó de menos la presencia de Florentino Pérez para darle oficialidad a la gesta. Extrañó porque el presidente sí bajó al vestuario el 3 de noviembre para fotografiarse con Lucas Vázquez por sus 150 partidos con el Real Madrid.

Los mismos que Keylor. En cualquier caso, Navas disfrutó de su momento y lo que considera una hazaña. “Esta camiseta tiene mucho sudor”, decía para darle valor a todo los conseguido y automotivarse. Él es su mejor entrenador.

Keylor Navas volvió a la titularidad después de más de un mes en la suplencia y dejó la portería a cero contra el Leganés con buenas intervenciones. No era un partido normal porque acumulaba demasiada inactividad –no jugaba desde el 6 de diciembre contra el Melilla– y el equipo salía exigido. No podía tener un solo fallo después de la derrota contra la Real Sociedad y el ambiente en el Bernabéu era traicionero. Poca gente, frío y un clima de crispación.

El costarricense fue el primero que rompió el silencio con una ovación (minuto 36) por un paradón a un peligroso remate de cabeza. Keylor Navas dio vida al Real Madrid de Solari, que después se encontró con un penalti a Odriozola que marcó Sergio Ramos y una segunda parte en la que la grada conectó con Vinicius.

La temporada del costarricense está siendo un ejercicio de supervivencia en todos los sentidos. Cualquier otro compañero habría llevado peor o directamente no soportaría lo que para algunos es una injusticia.

No hay que irse muy lejos. Isco no puede evitar con sus gestos y actitud la rabia que le produce haber quedado reducido a un papel secundario. No es el caso de Keylor Navas porque en los meses que llevamos de competición ha demostrado que tiene siete vidas y las que hagan falta para resistir y no rendirse.

La dimisión de Zidane le hizo más daño que a cualquier otro compañero. Ya nada fue lo mismo. Julen Lopetegui pretendió hacer una transición dulce en la portería. Navas jugó la Supercopa de Europa, las dos primeras jornadas de Liga y en la tercera ya eligió a Courotis. El costarricense se quedó con la Champions, pero de haber seguido Lopetegui no tenía garantizado nada. Solari fue claro y directo.

Le dijo que se acababa cualquier tipo de rotación y pasó de ser el portero de las tres Champions seguidas a viajar a Melilla para ocuparse de la Copa del Rey. Degradado. Una decisión técnica, sin más. Navas ha jugado mucho tiempo con molestias en la rodilla. Lesionado y aguantando el dolor. Soportando lo que no es capaz de sufrir Bale. Renunciando a ir con su selección y aprovechando un parón para tratarse con células madre. Priorizando el Real Madrid.

No hay manera de que se queje o que ponga una mala cara. La sombra de Courtois, desde que torció el gesto en el banquillo de Girona, ha sido una amenaza. La competencia tenía un tufillo a desleal. Florentino Pérez ha presumido de haber fichado al mejor portero del Mundial de Rusia. Courtois no se podía poner nervioso.

Mientras se hacía más claro el relevo, al belga le marcaban cinco goles en el Camp Nou. Y ahora, tras más de un mes sin jugar, Keylor Navas ha dejado la portería a cero contra el Leganés, en un partido trampa, y le toca jugar de nuevo contra el Betis.

Lo hace después de que el rey Felipe VI le haya entregado el trofeo de la Comunidad Iberoamericana en los Premios Nacionales del Deporte en el Palacio Real de El Pardo. “El día que piense que no puedo ser titular me voy a casa”, comenta Keylor Navas.