Para tantas personas un hombre que les ofrece una sonrisa es una auténtica tabla de salvación .
En esos terribles momentos en los que personas perdidas estaban de pie en lo alto del abismo, pensando en lanzarse, una suave voz rompía el sonido del viento y el rugido de las olas: «¿Por qué no vienes y tomamos una taza de té?». Y al volverse, una sonrisa fue muchas veces su salvación.





