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San José, Costa Rica - Jueves 23 de Noviembre del 2017 - 5:53 PM

Gracias don Marvin, el fútbol lo recordará por siempre

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Aquella tarde del domingo 16 de julio de 1989 el fútbol de Costa Rica cambió por siempre. El cabezazo de Pastor, su corrida memorable, el grito de un país y el abrazo del alma de todos los que estuvimos en el estadio, y fuimos testigos del momento más importante del balompié nacional desde 1921.

Mientras en el ambiente el éxtasis, el júbilo, las sonrisas y las lágrimas de felicidad se desbordaban entre todos los presentes; en el banquillo del viejo estadio Nacional un hombre sencillo y sin poses se persignaba y le pedía tiempo al árbitro central del encuentro para acabar con aquel memorable partido.

Ese hombre era Marvin Rodríguez Ramírez. Un talentoso volante que como jugador lo ganó todo a su haber y como técnico rompió las fronteras y se encargó de ser el “Rey Midas” del fútbol centroamericano, ya que sus éxitos se extendieron por Costa Rica, Guatemala y Honduras.

Nació en 1934 en Barrio don Bosco y siendo un jovenzuelo de 15 años fue llevado al Deportivo Saprissa por don Beto Fernández. Sólo un año después ya debutaba con la primera división de los morados, con los que de inmediato inició una carrera brillante en la cancha, la cual se vería reflejada en los títulos morados de 1952, 1953 y 1957. Participó y fue pieza vital en la gira mundial que hicieron los tibaseños en 1959, donde terminó como el tercer mejor anotador saprissista con 11 goles.

Su talento y rendimiento eran tan notables que el mismísimo y antagónico rival de los morados, la Liga Deportiva Alajuelense, lo solicitó a préstamo para jugar con los erizos su gira mundial del año de 1960, donde terminó anotando dos goles.

Con la Selección Nacional debutó en 1955 y jugó 43 encuentros con 7 goles anotados. Ganó los títulos centroamericanos y del Caribe, en 1955, 1960 y 1961; y fue pieza clave en el legendario equipo de los “Chaparritos de Oro” que obtuvo el tercer lugar en el panamericano de 1956 en México. Además participó en las eliminatorias mundialistas hacia Suecia 58’ y Chile 62’.

Justamente en ese año, 1962, salió del Saprissa y es vendido al Municipal de Guatemala donde terminaría su carrera por una fractura en su tobillo, lo cual le haría dejar el fútbol en 1966.

Sin embargo sus dotes de líder y su visión en el campo lo hicieron iniciar rápidamente su carrera como Director Técnico en el propio Municipal de Guatemala, con quién alcanzaría sus primeros cetros como entrenador en los años de 1965 y 1966; además de un torneo de copa y uno de campeón de campeones.

A su regreso a Costa Rica dirigió al Cartaginés entre1968 y 1970, en una de las épocas más gloriosas de los brumosos, donde dirigió al “ballet azul” y estuvo muy cerca de romper la racha sin títulos de los blanquiazules en la temporada de 1969.

En 1971 volvió a la casa morada y fue el artífice de iniciar el ciclo más exitoso que hasta la fecha registra cualquier equipo en el fútbol centroamericano, ya que con los saprissistas ganó cuatro campeonatos nacionales en 1972, 73, 74 y 75; mientras que a mitad de 1976 fue cesado de su cargo pese a que el equipo iba encaminado a su quinto cetro nacional en fila. A nivel internacional ganó dos títulos de la Fraternidad de Centroamérica con Saprissa en 1972 y 1973.

Para 1977 regresó a Guatemala para alcanzar el título con el Aurora en 1978; y un año después regresaría a Costa Rica para obtener el último bicampeonato en la historia del Herediano en 1979.

Sus éxitos tocarían otro país y en 1981 es contratado por el Real España de Honduras, con quién gana la Copa de la Fraternidad en 1981 y 1982.

Tras su paso en tierras catrachas, Marvin Rodríguez consigue dirigir al Municipal Puntarenas con el que rompe de manera histórica el mito de que en Costa Rica ningún equipo fuera del valle central podría ser campeón, y tras una temporada soñada obtiene el cetro con los porteños en una recordada final ante la Liga Deportiva Alajuelense.

Su último título en ligas domésticas lo obtiene en Guatemala al lograr un histórico cetro con el Xelajú, el cual se impuso al Comunicaciones en una final legendaria para el modesto club chapín.

Sin embargo y a pesar de toda esta historia tan rica y exitosa, su mayor legado será la obtención de la clasificación de Costa Rica a su primer mundial en Italia 90’, cuando tras una eliminatoria muy reñida la nacional ganó el centro del área por encima de Estados Unidos, Trinidad y Tobago, Guatemala y El Salvador.

Con la tricolor dirigió en cinco distintos períodos, tanto en eliminatorias mundialistas como olímpicas. Fue campeón invicto del NORCECA de Naciones de 1969 y en los registros es el cuarto técnico con más partidos dirigidos a la selección nacional.

Un icono del fútbol, una leyenda que vivirá por siempre tras la pelota, la cual fue su casa y a la que posiblemente le dio más de lo que ella misma le dio a él. Hasta siempre don Marvin.

(El vídeo de la transmisión de Teletica Deportes corresponde a los últimos minutos juego Costa Rica 1 El Salvador 0, clasificatorio para Italia 90′)

CHRISTIAN SANDOVAL PACHECO / ESTADÍGRAFO – PERIODISTA