MADRID, 6 Oct 2012 (AFP) - Tres goles en los dos últimos partidos, ese es el balance de Cesc Fábregas para el FC Barcelona, después de un mal inicio de temporada, por lo que el centrocampista afronta el Clásico liguero del domingo ante el Real Madrid con ánimos renovados y el deseo de seguir la buena racha.
Hasta hace apenas diez días, el estado de Cesc y su rendimiento eran uno de los principales motivos de debate en el entorno del Barça, donde se hablaba de su irregularidad y la baja forma de un jugador importante para el club y la selección española.
Su 'doblete' del pasado sábado en Sevilla (victoria 3-2 de los catalanes), clave para remontar el partido tras ir perdiendo 2-0, fue providencial y convirtió al excapitán del Arsenal en el gran protagonista del partido, por primera vez en mucho tiempo.
No había marcado con el Barça desde febrero, en la vuelta de semifinales de la Copa del Rey contra el Valencia (victoria azulgrana por 2-0).
La racha continuó el martes en la Liga de Campeones, donde anotó el segundo tanto de su equipo en la victoria 2-0 sobre el Benfica en Portugal.
Además, el número 4 del Barça confirmó una vez más su buena conexión con Leo Messi, ya que dos de sus tantos fueron en buenas combinaciones con la superestrella argentina.
Con la selección española, con la que se coronó campeón mundial en 2010 y europeo en 2008 y 2012, Cesc juega más adelantado y si continúa en su momento dulce será otro de los hombres a seguir en los próximos partidos del equipo, ante Bielorrusia y Francia en las eliminatorias mundialistas (12 y 16 de octubre).
Pero antes llega el Clásico español, el esperadísimo duelo contra el Real Madrid, que acostumbra a paralizar medio país.
Vilanova tendrá que reflexionar qué esquema y qué once elige para hacer frente al gran rival madrileño, con Cesc pidiendo sitio y un Andrés Iniesta de vuelta de un problema de aductores.
Si antes todo eran dudas, ahora le llueven los elogios y sólo se coincide en un reproche generalizado: busca a menudo la falta, por medios lícitos o por otros menos deportivos, lo que le ha ganado cierta fama de 'actor', como en la expulsión del chileno Gary Medel en el encuentro liguero contra el Sevilla.
Cesc, eso sí, negó haber fingido una agresión de Medel, a pesar de que gran parte de la prensa española consideró que sí había sido así.
La pasada temporada, también contra el Sevilla, Fábregas había provocado un gran enfado del maliense Frédéric Kanouté, al dirigirse a él en unos términos que le obligaron después a aclarar públicamente que no se había tratado de un insulto racista.
El Barça y Cesc llegan al Clásico del domingo con otro motivo para la tranquilidad: el equipo es líder de la Liga, con pleno de seis victorias y ocho puntos más que el Real Madrid (6º), que podría quedar distanciado a once. Y en caso de perder, la ventaja sería todavía de cinco puntos.