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San José, Costa Rica - Sábado 16 de Diciembre del 2017 - 12:48 PM

Fifagate: Marín, ¿un anciano gagá o un hábil negociador de sobornos?

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(AFP) – Al amanecer de un día de inicios de mayo de 2013, agentes del FBI llegaron al lujoso hotel Mandarin de Miami Beach y despertaron al empresario deportivo brasileño José Hawilla para preguntarle si pagaba sobornos a los exjerarcas más poderosos del fútbol de las Américas a cambio de contratos.

Primero Hawilla, de 74 años, mintió. Pero fue arrestado unos días más tarde por obstrucción de justicia, y entonces decidió cooperar con el gobierno estadounidense para destapar una inmensa trama de corrupción en el fútbol mundial, grabando a escondidas a sus socios y amigos del mundo del fútbol.

Uno de ellos fue José Maria Marín, hoy de 85 años, entonces presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF), que luego fue arrestado en un hotel cinco estrellas de Zurich el 27 de mayo de 2015 a pedido de la justicia estadounidense.

Marín es uno de los tres acusados del juicio FIFA que comenzó en Nueva York hace cuatro semanas. Los otros dos que como él se declaran inocentes y son juzgados son el expresidente de la Conmebol y del fútbol paraguayo Juan Ángel Napout y el exjefe del fútbol peruano Manuel Burga.

Hawilla declaró este martes por segundo día consecutivo en la corte federal de Brooklyn, donde compareció cargando una máquina de oxígeno por problemas de salud.

– Una cena grabada –

La fiscalía hizo escuchar al jurado varias de sus grabaciones, incluida una que hizo en una cena con Marín el 30 de abril de 2014.

Marín está en arresto domiciliario en su apartamento de la Trump Tower de Manhattan tras pagar una fianza de 15 millones de dólares. Sus abogados lo presentan como un anciano medio gagá, que “a veces decía cosas que no tenían sentido”, como dijo su defensor Charles Stillman.

Ha comparecido en la corte cada día del juicio vestido de elegante traje y corbata, al inicio acompañado por su esposa desde hace 59 años, y ha escuchado impávido, en silencio, los testimonios de exsocios y colaboradores devenidos en enemigos.

Sus defensores destacan que la presidencia de la CBF le cayó de sopetón, “para llenar un hueco”, porque fue electo jefe de la CBF tras la inesperada renuncia del poderoso Ricardo Teixeira en marzo de 2012, antes del fin de su mandato, ya que según las reglas de la federación debe asumir en ese caso el más anciano del directorio.

E insisten en que pese a que Marín era el número uno, no hacía nada sin Marco Polo Del Nero, entonces su vice y hoy actual presidente de la CBF y libre en Brasil -como Teixeira- pese a ser uno de los 42 acusados del megaescándalo FIFA.

Marín “estaba en la cancha pero no participaba en el partido”, dijo Stillman al comenzar el proceso.

– “Hemos arreglado todo” –

Pero según las grabaciones de Hawilla, Marín estaba al tanto de que había sobornos pagados a cambio de contratos de diferentes torneos, y estaba ansioso por recibir su parte.

“Sí, estamos hablando de todo, sí, con ellos. La conversación con ellos ha ido muy bien. Ha sido muy bueno (…) Hemos arreglado todo”, dice Marín a Hawilla en la cena, cuando éste le pregunta si ya arregló los sobornos de la Copa América con los ejecutivos de Full Play y Torneos.

Marín también dice que “arreglaron” pagos con la empresa Klefer del brasileño Kleber Leite por los derechos de la Copa de Brasil, que se los repartía con su socia Traffic.

Pero luego pide a Hawilla que lo ayude a saber cuánto está recibiendo exactamente en coimas y qué pasa que el dinero no ha llegado.

“Sí, eso es lo que quiero (…) Que me des esa información, ‘Marín, es así'”, le dice a Hawilla.

“¿Es realmente necesario dar a Ricardo un millón? Dime”, dice Hawilla a Marín en la cena en referencia a un soborno de un millón de reales anuales (450.000 dólares) por la Copa do Brasil, aunque Teixeira ya no lideraba la CBF.

“Creo, y presta atención, lo que ya hemos hecho y lo que estamos haciendo, mierda, ya es hora de que venga para nosotros. ¿Cierto?”, responde Marín.

Según la evidencia, por la Copa de Brasil Teixeira seguía recibiendo un millón de reales anuales y otro millón era dividido entre Marín y Del Nero.

Hawilla firmó su acuerdo oficial de cooperación con el gobierno en diciembre de 2014. Enfrenta hasta 80 años de prisión.

No obstante, apenas un mes después de acordar verbalmente cooperar con el FBI, en junio de 2013, pagó 10 millones de dólares en sobornos para la Copa América, como parte de la empresa Datisa que integraba junto a Full Play y Torneos.

“Un error”, según admitió en la corte al ser interrogado por Stillman, que intentó socavar su credibilidad presentándolo como un corrupto y mentiroso.