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San José, Costa Rica - Domingo 19 de Noviembre del 2017 - 7:47 PM

El legado olímpico de Rio, manchado por la corrupción y la violencia

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(afp) – Un año después de celebrar los Juegos Olímpicos por todo lo alto, la fiesta terminó en Rio de Janeiro. El legado olímpico se ha visto empañado por las denuncias de corrupción en torno al megaevento en una ciudad castigada por la violencia y la crisis económica.

“Brasil, medalla de oro en corrupción”, resumía un montaje con el logo olímpico que circulaba la semana pasada en las redes sociales del gigante latinoamericano, después de que la fiscalía sacara a la luz la investigación “Unfair play” (juego sucio) sobre la presunta compra de votos para que la ciudad organizara los juegos.

A pesar de estar acostumbrados a que los escándalos de corrupción salpiquen indistintamente a políticos y empresarios desde que la ‘Lava Jato’ arrancó hace tres años, los brasileños no han dejado de sorprenderse con los detalles que han ido surgiendo sobre los primeros Juegos Olímpicos de Sudamérica.

Mientras ellos sufrían en su propia piel la peor recesión de su historia, los políticos del estado de Rio vieron en la Olimpíada un “gran trampolín” para para enriquecerse, dijo la procuradora Fabiana Schneider el pasado día 5 al revelar la “Unfair Play”.

Ese día, las autoridades denunciaron “una trama de corrupción internacional” en torno a los Juegos supuestamente orquestada por el exgobernador de Rio, el detenido Sergio Cabral, en la que empresarios brasileños pagaron 2 millones de dólares a miembros africanos del Comité Olímpico Internacional (COI).

Considerado una pieza clave del esquema, el presidente del Comité Olímpico Brasileño, Carlos Nuzman, fue llamado a declarar y su pasaporte confiscado, poco después de que la policía allanara su casa.

Gracias al pago de esos sobornos, la “Ciudad Maravillosa” habría eliminado en 2009 las candidaturas de Chicago, Madrid y Tokio.

“Unfair Play” demostró, una vez más, que la corrupción es endémica en Brasil y afecta todas sus esferas.

– Sentimiento de inseguridad –

En Rio, las malversaciones de fondos encabezadas por Cabral -condenado a más de 14 años de cárcel por los sobornos que se embolsillaba en las obras públicas, incluida la renovación del icónico estadio Maracaná- han contribuido al desplome de las finanzas del estado, que está al borde de la fallida.

Hoy, los funcionarios sufren retrasos en sus sueldos y algunos incluso dependen de donaciones para poder sobrevivir. Esta situación también afecta a la policía.

“Hoy, nuestro gran desafío es racionalizar nuestros esfuerzos para hacer más y mejor con menos recursos”, dice Roberto Alzir, responsable de cuestiones estratégicas de seguridad en el estado de Rio.

A finales de julio, el gobierno federal movilizó a 8.500 militares a Rio para ayudar a contener la ola de violencia.

Pero el sentimiento de inseguridad sigue omnipresente.

Guerras entra bandas de traficantes, niños muertos por balas perdidas durante las incursiones policiales contra esos grupos, recrudecimiento de robos a mano armada… la situación no deja de deteriorarse.

Más de 100 policías ya fueron asesinados este año en Rio.

Numerosos especialistas explican la situación por la debilidad de la estrategia de ocupación de las favelas a través de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP), agentes de proximidad con las que se pretendía sacar a la población de las garras de los narcotraficantes.

“Estamos pagando ahora el precio del fracaso total del proyecto de las UPP”, denuncia Julita Lemgruber, coordinadora del Centro de estudios sobre la seguridad y la ciudadanía (Cesec), de la Universidad Candido Mendes.

“Las autoridades pusieron en marcha este proyecto en 2008, con el objetivo de reforzar la seguridad para la Copa del Mundo de 2014 y para los Juegos Olímpicos, pero lo hicieron a marchas forzadas, sin visión a largo plazo”, analizó.

“Las UPP no funcionaron porque solo la policía fue a las favelas. Muchas de ellas no se beneficiaron de proyectos sociales o de urbanismo, que cuestan caro o son más complicados de poner en marcha”, reconoce Roberto Alzir.

– Crisis olímpica –

Más allá de los problemas de violencia, la población carioca ha resultado igualmente afectada por la fuerte tasa de desempleo.

Antiguos ejecutivos de empresas trabajan como conductores de Uber para llegar a fin de mes, mientras la cantidad de personas sin hogar aumenta visiblemente.

La crisis afectó incluso a deportistas de alto nivel: numerosos medallistas brasileños en los Juegos de Rio han perdido a sus patrocinadores.

Abandonadas durante meses, algunas instalaciones del Parque Olímpico comienzan ahora a recibir entrenamientos o eventos puntuales como el ‘Rock in Rio’, pese a que todavía persisten muchas dudas sobre su futuro.

Según la Confederación Nacional de Comercio (CNC), se crearon alrededor de 5.000 puestos de trabajo en este sector durante los Juegos Olímpicos, pero unas 9.000 personas fueron despedidas de enero a mayo de 2017.