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San José, Costa Rica - Miercoles 23 de Octubre del 2019 - 4:01 AM

El chicle de Saprissa

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Saprissa puede parecerse a un chicle. Lo mascan en todos los foros del país y se convierte en un tema sin acabar.

Es muy sabroso para el lector o radioescucha estar enterado de los sucesos internos que afloran a diario sobre este equipo.

Que el vestuario está dividido. Que un pequeño grupo de jugadores domina al resto y pone las condiciones. Que los dueños del equipo están en una pugna permanente sobre la conducción de la institución. Que algunos ya no quieren el liderazgo del actual presidente. Que varios  bajo esas circunstancias no quieren poner más dinero para seguir operando. Que los pasivos están ahogando la institución. Que las decisiones son ocurrencias y no un plan planificado. Y muchas otras revelaciones se filtran  todos los días.

Los rivales del Saprissa no se quedan sin mover las quijadas y hacen la bola de chicle más grande, pensando que puede ser un equipo rumbo a la quiebra financiera que al final los puede también arrastrar.

En varias oportunidades el presidente de la institución salió a la prensa a desmentir algunas de esas versiones. Sin embargo muchos esperan, como hace cuatro años, ver en la televisión o al menos en fotografías recientes, a los dueños del equipo,  con las manos entrelazadas y una sonrisa de satisfacción desmintiendo todas esas afirmaciones con hechos contundentes.

El manejo de la crisis que vive Saprissa, merece más que los discursos prefabricados difundidos por el presidente y enviados a los miembros de la Comisión de Relaciones Públicas.

Y digo que este equipo está en crisis de opinión pública, al escuchar a personas del riñón morado, sacar a la luz  aspectos íntimos deportivos. Además colaboradores muy cercanos ventilar secretos en corrillos, de relaciones tensas entre los dueños y aspectos financiero – administrativos.

Para detectar una crisis hay síntomas puntuales en una empresa. En este caso la parte deportiva y la administrativa son aspectos relevantes.

Por ejemplo: Decisiones abruptas y tardías de la organización, con un mensaje poco convincente que vino a permear a los seguidores saprissistas, después de escuchar a un exjugador, (Erick Lonnis), quien destapó la crisis deportiva del equipo.

¿Quién vino a desmentir esas afirmaciones? El mensaje para refutar esas aseveraciones fue pálido y maquillado por las personas encargadas, deterioradas desde hace algún tiempo en sus comparecencias a la prensa.

El discurso se centró en defender las mejoras estructurales realizadas al estadio (la de este año se afirma fue la gramilla natural) o las inversiones en el Centro de Entrenamiento Deportivo en Belén. Sin embargo este predio deportivo no es propiedad de Saprissa, es alquilado, por lo cual las inversiones son las utilitarias.

Los pasivos que enfrenta la institución son millonarios.  El monto que le deben a la CCSS y otros deudores y el presupuesto de operación para este año (se dice son  $10 millones); ratifican que la situación financiera no es boyante para contratar jugadores de nivel y establecer una plataforma rentable para la venta de jóvenes jugadores hechos en la Liga Menor, además de reforzar el equipo de la Primera División con jugadores y técnicos capacitados y de experiencia.

La crisis en Saprissa trascendió a la opinión pública. El aficionado dejó de ir al estadio como lo demuestran las taquillas, porque el equipo no da muestras de jugar bien, aunque envían mensajes de grandes actuaciones por las vías comprometidas con la organización.

Aunque la asistencia pagada al estadio no es el principal ingreso de un equipo de futbol, el aficionado es muy importante para la mercadotecnia dirigida a los patrocinadores, que miran si su producto tiene difusión directa e indirecta en el mercado.

El chicle se seguirá mascando por mucho tiempo. Los dueños que hicieron una gran inversión deportiva y económica, deben ser los más preocupados por recuperar su dinero.

Los seguidores morados, el aficionado y hasta el fanático, mientras mascan su goma de mascar, podrían apelar a un campeonato de ensayo, esperando en el futuro mejores decisiones de los dirigentes.