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San José, Costa Rica - Domingo 20 de Octubre del 2019 - 3:26 AM

El adiós abrupto de los decepcionantes Celtics de Irving y Horford

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(AFP) – Los talentosos Boston Celtics se despidieron de la temporada el miércoles al ser barridos en las semifinales de la Conferencia Este ante los Milwaukee Bucks (4-1) y dijeron adiós de manera abrupta a una temporada decepcionante en la que aspiraban a luchar por el anillo al principio del curso.

Sin embargo, ni la calidad diferencial del armador Kyrie Irving, ni el trabajo y esfuerzo del dominicano Al Horford, ni la recuperación del lesionado Gordon Hayward ni las ganas de los jóvenes Jayson Tatum y Jaylen Brown fueron suficientes para que la suma de sus partes formara un todo.

El equipo, falto de química e identidad durante toda la campaña, certificó las malas sensaciones con una salida humillante al caer 116-91 en su último juego, en el que el griego Giannis Antetokounmpo fue demasiado para ellos.

“Este ha sido sin duda mi año más difícil como entrenador. He hecho un mal trabajo. Si el equipo no ha encontrado la mejor manera de encajar ha sido por mi culpa. Tendré que estudiar a fondo la situación para ver cómo hacerlo mejor”, se lamentó un cabizbajo Brad Stevens en conferencia de prensa tras la contienda.

Stevens se hizo cargo del equipo en 2013 y, desde entonces, los registros de los Celtics habían mejorado año tras año hasta firmar la campaña pasada las finales del Este, cayendo en siete partidos contra los Cleveland Cavaliers de LeBron James.

Este curso, sin embargo, la franquicia recuperó al lesionado Hayward y, aún así, ganó seis encuentros menos que en 2018, cayendo además una instancia antes.

“Sé que no hemos estado a la altura de las expectativas y que la temporada ha sido una montaña rusa, no ha sido fácil (…) Simplemente no hemos podido rendir tan bien como todo el mundo esperaba”, agregó el técnico.

– Futuro incierto –

Irving, reclutado el año pasado procedente de los Cavaliers pero que se perdió los playoffs por lesión, estaba llamado a liderar un proyecto que se presentaba como de los más brillantes de toda la NBA: juventud, talento a raudales, incontables rondas del Draft y uno de los mejores entrenadores de la liga.

Pero, a veces, eso no es suficiente. Las previsiones apuntaban a Boston como uno de los favoritos al título, a gobernar el Este y a luchar contra los Golden State Warriors por el trono del campeonato.

Las expectativas nunca se cumplieron. Los Celtics encadenaron grandes fases de juego con varias rachas de derrotas preocupantes, nunca llegaron a conectar en ataque y su vestuario fue una mezcla de división y hastío.

Todo ello se puso de manifiesto ante los Bucks. Los Verdes comenzaron ganando la serie, con un ilusionante triunfo en Milwaukee  pero, a partir de ahí, la nada.

Irving vivió su semana más dura como profesional, con varios de sus peores partidos en la NBA y promedios totales de 21,3 puntos con un acierto del 38,5% en el tiro y del 31% en el triple. Su capacidad de liderazgo fue cuestionada hasta la extenuación y los rumores sobre su posible salida en la agencia libre lo acompañaron durante gran parte del curso.

Tatum y Brown, llamados a dar un paso hacia adelante, dieron dos hacia atrás, Hayward no pareció el mismo que fue All-Star con los Utah Jazz luego de sufrir el año pasado una gravísima lesión y Horford tuvo una temporada irregular de principio a fin, formando un cóctel que terminó por explotar el miércoles.

“No creo que nadie estuviera preparado para este año en cuanto a cómo sería este circo”, señaló el jueves Brown sobre las expectativas y la atención mediática que recibieron.

Ahora, a los Celtics les esperan unas semanas cruciales en su devenir a corto y medio plazo. Irving es agente libre sin restricciones y las casas de apuestas lo sitúan en los Knicks o los Nets. Horford cuenta con una opción de jugador en su contrato que puede rechazar y firmar por otra escuadra mientras Brown y Tatum han sido vinculados en un hipotético traspaso con los Pelicans por Anthony Davis.

Con su presidente de operaciones Danny Ainge de baja por un infarto leve, Boston dijo adiós a los playoffs, pero su campaña está lejos de terminar. Ahora comienzan semanas igual o más importantes. Y sus ejecutivos deben estar a mejor nivel que sus jugadores si quieren continuar siendo una de las fuerzas a tener en cuenta en la NBA.