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De Las Valquirias a China, los 30 años de amor entre Berlusconi y el Milan

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(AFP) – Ocurrió en julio de 1986 bajó una copiosa lluvia y ante 10.000 ‘tifosi’. Tres helicópteros se posaron sobre el campo del Milan mientras sonaba La Cabalgata de las Valquirias de Wagner. Había nacido la historia de amor entre el AC Milan y Silvio Berlusconi.

Treinta años más tarde, el pasado agosto, el antiguo Cavaliere anunciaba el comienzo del fin en un extraño vídeo publicado en Facebook en el que explicaba las razones de la venta del club a un grupo de inversores chinos, definitiva desde este jueves, y que el empresario calificó como “un acto de amor”.

Durante tres décadas el Milan ha servido a los intereses políticos y económicos de Berlusconi, que le correspondió invirtiendo grandes sumas y sin duda mucho amor.

Entre muchos golpes de genio y algún resbalón importante, sobre todo en la época final, transcurrieron los tres decenios del reinado de Berlusconi, que se va con un palmarés que impresiona.

Ocho campeonatos italianos y cinco Ligas de Campeones, entre otros muchos trofeos, con los goles de Marco Van Basten, Andrei Shevchenko o Kaká y el carisma de Ruud Gullit, Franco Baresi o Paolo Maldini.

– Sachi, el mago revolucionario –

Cuando llegó al Milan en febrero de 1986 Berlusconi era un rico hombre de negocios, decidido a cambiar el rumbo de un club al borde de la quiebra. El famoso preludio de la ópera de Wagner y los helicópteros aterrizaron meses después en la primera presentación del equipo bajo su mandato.

Pero el verdadero punto de partido de la epopeya fue el fichaje de Arrigo Sacchi, procedente del Parma, de segunda división, en 1987.

En algunos meses el hasta entonces anónimo ‘Mago de Fusignano’ construirá un equipo que dominará Europa y revolucionará el fútbol.

Presión alta y constante, esquema 4-4-2 sin líbero y una interpretación del trabajo defensivo que revolucionará el fuera de juego -el Real Madrid lo violó en 23 ocasiones durante una semifinal europea en 1989-.

El Milan de Sacchi instalará una idea de dominación y belleza en el fútbol italiano, siempre inclinado a defender antes que a construir.

Berlusconi se enamorará de esta filosofía. “Habló con el equipo 30 segundos, el discurso más eficaz que jamás he escuchado: ‘Sacchi es el entrenador que he elegido. Los que estén con él que se queden, los otros que se vayan'”, cuenta el propio Sachi.

¿Balance? Nueve de los 29 trofeos logrados en la presidencia de Berlusconi, entre ellos dos Copas de Europas consecutivas (1989 y 1990). Ningún club ha revalidado el título continental desde entonces.

– Capello, Ancelotti y el declive –

Tras Sacchi los rossoneri también tendrán éxito con Fabio Capello en el banquillo. Cuatro títulos italianos y una nueva Liga de Campeones, en 1994, destruyendo al Barcelona de Johan Cruyff en la final (4-0).

También será memorable la era de Carlo Ancelotti, antiguo jugador en el equipo de Sacchi, con otras dos Ligas de Campeones (2003 y 2007).

El hoy entrenador del Bayern Múnich también se refiere a la receta de su antiguo presidente: “Berlusconi criticaba cuando el equipo iba bien, cuando iba mal, nos apoyaba. La mayor parte de los presidentes hacen lo contrario”.

En septiembre, tras el anuncio de la venta del club, ‘Carletto’ señaló igualmente que Berlusconi había llevado al club “tan alto como era posible”.

Pero más dura fue la caída. Tras la salida de Ancelotti en 2009, el club sólo ha añadido a su palmarés un campeonato y dos supercopas.

Berlusconi perdió su varita mágica. Sus últimos entrenadores no funcionaron -Seedorf, Inzaghi, Mihajlovic-, y ahora el equipo pelea por conservar una modesta sexta plaza del campeonato. El Milan ya no juega con los mejores en su querida Liga de Campeones.

El empresario de 80 años ha terminado por ceder y desprenderse de su amor, “seguro de festejar pronto los nuevos grandes éxitos con el que el Milan honrará su gran tradición”.