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Benfica-Sporting, el derbi de los hermanos enemigos de Lisboa

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(AFP) – El derbi de Lisboa entre el Benfica y el Sporting tiene una historia de 110 años, marcada por una rivalidad visceral que opone a dos clubes que han reinado el fútbol portugués durante mucho tiempo.

La ascensión del FC Oporto, equipo del norte del país que impera en el campeonato luso desde mediados de la década de los 80, ha aliviado las tensiones entre los dos grandes clubes de la capital, que sigue siendo el derbi más popular a escala nacional.

El antagonismo entre los Águilas y los Leones volvió a alcanzar su punto culminante después de que el técnico Jorge Jesus abandonara el Benfica en 2015, tras seis temporadas de éxitos, para incorporarse al equipo de su corazón, el Sporting, donde militó como jugador.

Este golpe de efecto del presidente del Sporting, Bruno de Carvalho, sentó mal al rival, despertando el odio, pero también devolviendo a su club la esperanza de soñar otra vez por el título liguero que no ganan desde hace 15 años.

Tras la lucha librada hasta la última jornada de la temporada pasada, ‘El Glorioso’ benfiquista, vestido de rojo, conquistó su tercer trofeo consecutivo, con dos puntos de ventaja sobre los “Leoes” del Sporting, que se visten con camiseta verde y blanca de franjas horizontales.

El Benfica, líder de la liga lusa, se medirá el sábado al Sporting, tercero a ocho puntos, en el estadio Da Luz en la 30ª jornada de la liga portuguesa.

– Celos y traición –

El “Sport Lisboa e Benfica”, nacido en 1904 aunque no tendrá su actual nombre hasta cuatro años más tarde, y el “Sporting Clube de Portugal”, fundado en 1906, se enfrentaron por primera vez en diciembre de 1907.

Este duelo inaugural fue envenenado rápidamente por los celos y la traición: ocho jugadores de los Águilas, de los cuales algunos de ellos fundadores, acababan de unirse a los Leones, atraídos por la promesa de un baño caliente y una comida después de cada partido.

Esta anécdota, llevada al estatuto del “mito fundador” de una rivalidad centenaria, permitió al Benfica de forjar una imagen del “club del pueblo” frente a un Sporting conocido como el “club de los ricos”, que jugaba sobre terrenos ofrecidos por el vizconde de Alvalade.

En realidad, en sus comienzos, los dirigentes de las dos formaciones “pertenecían al mismo lugar e, incluso, algunos de ellos eran amigos”, explica a la AFP el periodista Afonso de Melo, autor de la obra sobre el derbi lisboeta bajo el título “Peor que enemigos, fueron amigos”, una fórmula prestada por el escritor italiano Dino Segre ‘Pitigrilli’.

El club del legendario Eusebio, que fue arrebatado a un equipo filial en Mozambique, atrajo más hinchas que el equipo donde se formaron Paolo Futre, Luis Figo y Cristiano Ronaldo.

“No hay diferencias en términos de clase social entre los simpatizantes de los dos clubes”, subraya Joao Sedas Nunes, sociólogo de la Universidad Nueva de Lisboa.

– Pelea de barrio –

“Si esta rivalidad sigue siendo tan fuerte es porque está presente todos los días en los ‘benfiquistas’ y ‘sportinguistas’, que trabajan codo a codo y que se gastan bromas constantemente”, precisa el investigador, que ha consagrado su tesis doctoral sobre la cultura de los aficionados al fútbol en Portugal.

Marco Gonçalves, de 37 años, y Fernando Fonseca, de 41 años, son compañeros de trabajo en un restaurante de Lisboa, ambos apasionados del esférico. El primero es socio del Benfica desde hace siete años, mientras que el segundo empezó a militar en un grupo de ultras del Sporting cuando cumplió mayoría de edad.

“Hay más juego en un ‘Clásico’ contra el Oporto, pero ganar el derbi me aporta un gran placer, puesto que al día siguiente veo la cabeza que ponen los aficionados del Sporting”, señala Marco. “¡Es el partido que nunca podemos perder!”, prosigue.

“Para nosotros, el Benfica es el equipo a batir, a quien adoramos humillar a pesar de que tenemos pocas posibilidades de ganar el campeonato”, responde Fernando.

Bajo la ausencia de barreras sociales y geográficas entre los seguidores de ambos equipos, los lisboetas eligen en función de la preferencia dominante en el seno de sus familias o círculos de amigos.

Como una disputa de barrio, este “derbi eterno” se alimenta cada semana de una afrenta y un debate sinfín, tanto en la televisión como en los bares.