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San José, Costa Rica - Viernes 19 de Octubre del 2018 - 6:39 PM

Barros Schelotto, ídolo histórico de Boca, campeón como jugador y DT

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(afp) – Guillermo Barros Schelotto, uno de los ídolos históricos de Boca Juniors, estiró su relación afectiva con el club ‘xeneize’ como entrenador del equipo que este miércoles se consagró campeón de la Superliga de primera división del fútbol argentino.

Barros Schelotto, de 44 años, celebró su tercer título como director técnico y el segundo al frente de Boca, ya que también fue el entrenador en el pasado campeonato de primera división obtenido hace poco menos de 12 meses, en 2017.

El ‘Mellizo’, que tiene como asistente técnico a su hermano Gustavo, acumula así 18 títulos en Boca: además de los 2 trofeos como DT también festejó 16 conquistas como jugador entre 1998 y 2007, cuando compartió una pareja letal en ataque con Martín Palermo, máximo artillero histórico ‘xeneize’.

“Guillermo, Guillermo”, entona la Doce, la hinchada de Boca, cada vez que el entrenador sale al césped de la Bombonera.

– De La Plata a la Boca –

Nacido el 4 de mayo de 1973, comenzó su carrera como jugador y debutó en primera en 1991 en Gimnasia y Esgrima La Plata, club del que su padre, Hugo, un médico hincha, había sido presidente por dos meses en 1980.

Guillermo fue figura del equipo del ‘Lobo’ que estuvo a punto de ser campeón en 1995, pero sufrió una increíble derrota en la última fecha y cedió el título a manos de San Lorenzo.

Pero un primer acercamiento entre Guillermo y los ‘xeneizes’, a mediados de 1996, no fue justamente el más amigable.

Boca, por entonces presidido por el actual mandatario argentino Mauricio Macri, inauguraba reformas en su mítico estadio La Bombonera en un partido contra Gimnasia. Pero el ‘Lobo’ le arruinó la fiesta con tres goles de Barros Schelotto en una paliza histórica que terminó 6-0.

Sus buenas actuaciones en Gimnasia estuvieron cerca de llevarlo a River, pero rumores de la época decían que el que se había opuesto era el uruguayo Enzo Francescoli, ídolo histórico de los ‘millonarios’.

Según esas versiones, no quiso como compañeros a los mellizos Barros Schelotto, que ya se habían ganado fama de jugadores díscolos, temperamentales y pícaros para discutir con los árbitros y pelearse con los rivales.

Por recomendación de Diego Maradona, con el que llegó a disputar algunos partidos como compañero, Barros Schelotto desembarcó a mediados de 1997 en Boca.

En el club auriazul se reencontró con Palermo, también nacido en la ciudad de La Plata, 60 km al sur de Buenos Aires, pero con quien había tenido cruces picantes en la juventud porque era ícono de Estudiantes, archirrival de Gimnasia.

La relación tirante se transformó de a poco en amistad a medida en que el ‘Virrey’ Carlos Bianchi conformó con ellos la pareja de ataque de un Boca que haría historia como campeón de la Copa Libertadores en 2000 y 2001, y la Copa Intercontinental-2000, con un célebre triunfo sobre Real Madrid (2-1) en Japón.

Acaso aquel fue el mayor de los 16 títulos que Barros Schelotto cosechó en Boca durante casi una década, en la que totalizó 300 partidos y 86 goles.

En 2007, con casi 34 años y cada vez con menos espacio en Boca, el ‘Mellizo’ emigró al Columbus Crew, de la Major League Soccer de Estados Unidos, donde jugó hasta fines de 2010, y concluyó su etapa como futbolista en el primer semestre de 2011, de regreso a su querido Gimnasia La Plata, al que no pudo ayudar a evitar el descenso.

– Cuestión de actitud –

Más allá de su destacada labor en Boca, Barros Schelotto tuvo poca participación en la selección nacional, en la que disputó diez encuentros, la mayoría de ellos con Marcelo Bielsa como DT.

Inquieto, no tardó mucho en comenzar su carrera como DT, que estrenó con Lanús, al que llevó a la conquista de la Copa Sudamericana-2013.

Renunció tras cuatro partidos al frente del Palermo italiano, para luego desembarcar en Boca, con el que llegó a las semifinales de la Copa Libertadores-2016.

Desde 2013, su imagen es una de las estatuas del Museo de la Pasión Boquense, lugar que comparte con Maradona, Juan Román Riquelme y su amigo Palermo, entre otros.

“Yo no tuve el talento de Riquelme ni el gol de Martín, pero sí la actitud que hubiera tenido el hincha (de Boca) para jugar”, setenció alguna vez.